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Chistes de curas y monjas

Los mejores chistes picantes de curas

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Chistes de curas y monjas

Nunca puede faltar dentro de las recopilaciones de chistes, los dedicados a los Curas y Monjitas que son tomados como protagonistas de sucesos variados para sacarle un poco de humor a esta parte de la población dedicada a los menesteres religiosos.


Chistes de Curas y Monjas

  • ¡Ay Padre!, ¡estoy realmente asustado porque no paro de escuchar una voz maligna dándome órdenes todo el día!
    - ¿No estaré poseído?
    No hijo mio… estás casado…
  • En el confesionario:
    - Padre, hago el amor veinte veces al día, ¿eso es pecado?
    Cura: Eso no es pecado hijo, eso es mentira cabrón.
  • - Padre, ¿Ud. aparta a las mujeres del mal?
    Sí, hijo mío…
    - ¡Pues apárteme dos bien buenas para este sábado!
  • Dice el cura a la entrada de la iglesia:
    - Hija, con esa camiseta tan transparente no puedes entrar a la casa del señor.
    - Pero, Padre, tengo el derecho divino…
    Y el izquierdo también, hija, pero así no puedes entrar!.
  • En el confesionario:
    - Padre, padre, confieso que he pecado. Ayer en la noche mate a un político.
    Padre: Querida, estoy aquí para escuchar tus pecados no tus servicios a la comunidad.
  • - ¿Tú sabes por qué los curas van todos los días tan contentos a su trabajo?
    - Porque tienen al jefe crucificado.
  • - Padre, anoche mi primo me hizo el amor tres veces.
    - Contra tu voluntad?... pregunta el cura.
    - No padre... contra la pared.
  • En el bautizo de un bebe en Pasto, el cura replica:
    - NO, No, noo hijos...Que no puedes ponerle Batman al niño!
    - Bueno padrecito entonces... Superman!
    - Tampoco carajo! deben ponerle un nombre de pila!
    - Ya esta padrecito!... entonces lo pondremos, DURACELL!
  • En el confesionario:
    - Padre, creo que mi madre es puta.
    - Pero hijo, vamos a ver, ¿qué te hace pensar eso?
    - Me lo han dicho millones de personas.
    - ¿Cómo? A ver,cuéntamelo todo desde el principio... ¿A qué te dedicas?
    - Soy árbitro padre!.
  • Un cura es enviado a Alaska. Al año lo visita el obispo y le pregunta:
    - ¿Y cómo le va por acá?.
    - Bueno, si no fuera por mi rosario y mis dos whiskeys al día, estaría perdido. A propósito, ¿gusta un whisky?.
    - Sí, por favor.
    - ¡Rosario!. ¡Tráele un whisky al obispo!
  • Una monja que tenía hipo, va al médico y le dice al doctor:
    - Oiga doctor, tengo un hipo que no se me quita.
    Empieza el doctor a analizarla y le dice:
    - Usted está embarazada.
    Se va la monja preocupada al convento y le cuenta a todos. A día siguiente va la madre superiora y le dice al doctor:
    -Pero ¿cómo le ha dicho eso a la monja doctor?
    Y le dice el doctor:
    - Si era solo para darle un susto, para quitarle el hipo.
    Y la madre superiora dice:
    -¡Pues que susto el que se ha dado el obispo que hasta se tiró por la ventana!
  • ¿En qué se parecen un cura y un árbol de navidad?
    - Que ambos tienen las bolas de adorno.
  • Un burro muere frente a una iglesia. Al cabo de una semana el cuerpo del animal aún sigue allí. El sacerdote se decide a llamar al alcalde con quien no tenia buena relación:
    - Alcalde, tengo un burro muerto hace una semana frente a la iglesia.
    El alcalde, enemistado con el cura, responde:
    - Pero padre, ¿no es el Señor quien tiene la obligación de cuidar de los muertos?
    - Así es señor alcalde, Pero también es mi obligación avisar a los parientes.
  • Aun no había comenzado la misa. Algunos conversaban bajito, otros rezaban. De repente se aparece el Diablo frente a la congregación.
    Todos salen disparados en estado de pánico. Todos... menos un viejecito que ni se movió. El Diablo le clavó una mirada fulminante y le dijo:
    - ¿Y tu? ¿No me tienes miedo?
    - ¡Que va! ¡Estuve casado con tu hermana cuarenta años!
  • Un marinero de un barco que se hunde grita desesperadamente:
    ¿Hay alguien a bordo que sepa rezar con devoción?
    - Sí, yo, responde un pasajero.
    A lo que el marinero responde:
    - ¡Perfecto, empieza a rezar porque nos falta un chaleco salvavidas!
  • Un cura en su primera confesión:
    Padre, confieso habérsela chupado a mi novio.
    Entonces, el cura que no sabía que penitencia poner, va y pregunta al cura del confesionario de al lado...
    ¿Qué le doy por una chupada...?
    ¡Uff! Creo que con 30.000 pesos está bien...
  • Un matrimonio se encuentra con el cura de la iglesia y éste le pregunta: hola... ¿yo no los casé a Uds. hace dos años atrás?
    - Si padre...
    ¿Y que tal les va?... ¿ya tienen hijos?
    - Pues nos va bien padre pero todavía no tenemos hijos aunque llevamos tratando por 2 años...
    Bueno hijos, no se preocupen, la semana que viene tengo que ir al Vaticano y cuando esté allá les encenderé una velita por Uds.
    - Gracias padre, hasta luego.
    Cuatro años después se encuentra el cura con la mujer: hola, ¿te acuerdas de mi?... yo soy el cura que fuí al Vaticano y les encendí una velita para que tuvieran hijos... ¿Cómo les ha ido?
    - Pues resulta que tuvimos trillizos dos veces y luego mellizos y luego uno más y el resultado es que ya tenemos 9 hijos...
    ¿Y tu esposo donde está?
    - Mi esposo fué al Vaticano...
    ¿Al Vaticano?... ¿y para que fue?
    - Fue para apagar la hijaeputa velita que Ud. nos encendió.
  • Un sacerdote y una monja se pierden en medio de una tormenta de nieve. Después de caminar un rato, llegan a una cabaña pequeña, totalmente agotados, se preparan para pasar la noche. Había una pila de mantas y una bolsa de dormir en el suelo, pero solamente una cama. Caballero aun en circunstancias extremas, el sacerdote indica:
    - Hermana, usted duerma en la cama. Yo dormiré en el suelo, en la bolsa de dormir. Se mete dentro de ella, sube el cierre relámpago para cerrar la bolsa y comienza a quedarse dormido. Casi al instante la monja exclama:
    - Padre, tengo frío.
    El cura sale dificultosamente de la bolsa de dormir, se levanta, busca una de las frazadas y cubre a la monja con ella. Acto seguido, retorna a la bolsa de dormir dispuesto a dormir, cuando la monja dice nuevamente:
    - Padre, sigo teniendo mucho frío. El sacerdote, un tanto nervioso, repite la operación anterior. Ni bien retorna nuevamente a la bolsa, ya prácticamente dormido, cuando lo interrumpe con lo mismo:
    - Padre, me estoy congelando.
    Esta vez, el religioso no sale de su bolsa de dormir y habla, como pensando en voz alta:
    - Hermana, tengo una idea. Estamos a muchos kilómetros de cualquier ser humano, alejados completamente de la civilización ¿por qué no hacemos como si fuéramos marido y mujer?
    Emocionada y con voz coqueta la monjita responde:
    - Por mí no hay problema padre.
    A lo que el cura responde gritando:
    ¡Entonces monja malparida... levántate de la cama y búscate tu propia manta!.
  • Padre, confieso que he pecado, le he hecho el amor a una negra en un cuarto oscuro,
    - Eso no es un pecado hijo... eso es puntería.

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